Unas notas que escribí para mi clase de Ética

Para Xavier Rubert de Ventós, en su libro Por qué filosofía, “verlo todo claro” es una necesidad más vital que intelectual en dos sentidos: “primitiva” y neurótica. Primitiva, porque trastoca nuestra necesidad antropológica de incorporar la realidad a nuestros marcos conceptuales o cultura, clasificarla, ordenarla y comprender sus causas; neurótica, porque “tenemos una necesidad convulsiva” de “entender y escudriñar el porqué” de lo que ocurre, y nos sentimos mejor con nosotros mismos si buscamos obsesivamente las razones de lo que nos pasa y de lo que acontece a nuestro alrededor.

Tener explicaciones que nos signifiquen nos produce una sensación de seguridad. Sin embargo, según su propuesta, la idea de hacer filosofía, filosofar o alimentar una actitud filosófica, consistiría en lo contrario: “no ver claro”. Aceptar que las cosas no son necesariamente lo que ya entendemos sobre ellas; que siempre hay más por delante de nuestras certezas; y que más nos vale conservar una apertura crítica ante el mundo que tiene de todo, menos descripciones concluyentes. Asumir que “no ver claro” nos conduce siempre a la pregunta, base del quehacer filosófico y fundamental para la humanización permanente de la experiencia humana.

Aplicada a la ética, la duda cumpliría la función de poner en cuestión lo que consideramos como correcto o incorrecto respecto de nuestros comportamientos, pensamientos y prácticas en un contexto social específico. Y esa actitud constituye una verdadera práctica de vigilancia moral. Ya sea como pareja, profesionista, trabajadr, amigx o vecinx, preguntarnos sobre lo bueno o malo de nuestras actitudes nos coloca ya en una disposición a encauzar mejor nuestras acciones, que tendrán siempre un efecto en las demás personas. El/la otrx es nuestro límite, y entablar contacto con otrx pone a prueba nuestra moral, es decir, nuestros valores. Por eso dudar éticamente sobre nuestra relación con otrxs es una tarea central si lo que deseamos es acercarnos a la justicia.

Para Rubert de Ventós, «no ver claro» es la expresión que surge del deseo o interés de conocer algo que se conoce parcialmente. Lo dice así: «solo el amor o el interés que por una persona o cosa tenemos nos hace sentir el alcance de nuestra ignorancia respecto de ella». Me lleva a pensar en esa sensación de falta que me produce aprender cosas, sobre todo las cosas que más deseo conocer.

Siempre quiero aprender más y, ahora lo veo claro, eso se deriva de mi profundo interés o deseo de entender mejor, aunque nunca lo consiga… Asumir que sobre algo «no vemos claro» lleva implícita una pregunta: ¿qué hay más allá? Ese ir más allá de las explicaciones dadas como verdades es el sustento de la filosofía; el verdadero pensamiento crítico y algo que ahorita me explico a mí mismo como humildad epistémica. Algo así como pensar: “no creo que lo que yo sepa sea lo único que pueda saberse al respecto de x”. Aplicado a la ética “no ver claro” podría entenderse como: “no estoy seguro de que mi comportamiento haya sido el adecuado”, sometiéndolo a su consiguiente revisión.

anarquismo anarquía anticolonialismo apoyo mutuo autogestión autonomía capitalismo CNI colapso colonialismo comunalidad COVID-19 creatividad crónica decrecimiento desarrollo desigualdad ecología Ecología política educación educación comunitaria educación popular EPJA Estado EZLN Gaza Guanajuato guerra León Lluís Duch México nota notas ONU Palestina pandemia pedagogía periferia urbana Periodismo Sierra de Santa Rosa subdesarrollo sujeto taumaturgia Trabajo comunitario violencia

Suscríbete para recibir las últimas públicaciones

← Volver

Se ha enviado tu mensaje

Advertencia
Advertencia
¡Aviso!

Deja un comentario

Licencia Creative Commons

This work © 2023 by Alonso Merino Lubetzky is licensed under CC BY-NC-ND 4.0 

Guanajuato, México

Diseñado con WordPress.com

Boletín

Suscríbete a mi boletín de correo electrónico en el que recibirás las últimas publicaciones.