Tratado de los tres impostores, parte 1: anarquía contra la impostura

Conocí el Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesucristo y Mahoma)* recientemente gracias a la clásica historia del anarquismo de Max Nettlau1. El origen de este panfleto se remonta a la Edad Media en forma de un rumor incómodo al poder. No había visto la luz cuando ya se encontraba desquiciando a las monarquías europeas y al papado; por igual a teólogos que a sacerdotes; lo mismo a judíos, que cristianos y musulmanes.

Es finalmente en la antesala de la Ilustración cuando su existencia espectral se materializa en una primera publicación anónima, colectiva y clandestina, cuya intención expresa era rebelarse contra las imposturas y las injusticias de su tiempo mediante la siguiente tesis: el uso político de la religión por parte de impostores como estrategia de control popular, de conquista y mantenimiento del poder. “Escrito –por si fuera poco– en un lenguaje extremo y concebido como un compendio de ideas antieclesiásticas y antiabsolutistas”2.

Los tres grandes profetas monoteístas –Moisés, Jesús y Mahoma– serán la materia principal de reflexión del panfleto. Aunque también lo serán la concepción misma de Dios, las religiones y el alma.

Imagen: Project Gutenberg

Las personas estudiosas del Tratado lo califican, para la época en la que fue impreso –tiempo de reyes, inquisición y persecución del pensamiento libre–, como un escándalo3 de consistencia fantasmática4, diseminado en sus inicios como un peligroso secreto a voces, mitad mito y mitad leyenda5. Para Diego Tatián (2007), uno de sus últimos traductores al español, “se trata del documento más importante de la cultura clandestina que forjó la ilustración radical de los siglos XVII y XVIII”2.

Con esta primera entrada abro una pequeña serie de textos con los que me propongo emplear el Tratado como una herramienta de pedagogía anarquista. Entiendo por pedagogía anarquista formas diversas de enseñanza y aprendizaje de los anarquismos teóricos que permitan ensamblar puentes para la práctica de la anarquía en la cotidianidad. Me interesa lo que este breve y fascinante documento nos puede enseñar del presente, a 300 años de su circulación impresa.

Denunciar las imposturas del presente

Encuentro que el genocidio del pueblo palestino perpetrado por el Estado de Israel, las guerras tecnoimperialistas, el colonialismo persistente en tantas geografías del mundo y un nuevo auge del fascismo se muestran en simultáneo ante nuestros ojos empleando discursos religiosos y cuasi religiosos para justificar atrocidades, exterminio, persecución y ocupación.

Las mismas naciones-estado que en los pactos internacionales de la posguerra juraron no permitir y no provocar nuevamente una pérdida de la sociedad democrática y un aumento de la deshumanización, son cínicas provocadoras de violencia o cómplices de las naciones agresoras. Si bien esas naciones nunca han abandonado su doble moral de presentarse al interior de sus países como Estados democráticos, mientras que hacia afuera siguen siendo potencias coloniales, lo que vemos hoy es una regresión ética en el plano internacional por la inoperancia e inutilidad de los acuerdos establecidos entre países.

Gaza, el genocidio y la ocupación israelí de 77 años en Palestina son el ejemplo más certero de una impostura del presente: la promesa de no repetición de crímenes contra la humanidad que hicieron los organismos supranacionales empleando el paradigma de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, basados todos en el liberalismo político heredero de la Ilustración.

Foto: ONU

La impostura se ensancha si ampliamos nuestra mirada al Congo, Sudán, Etiopía, el Alto Karabaj, y también si recordamos Ruanda, Camboya, Guatemala, Bosnia. Se amplía si comprendemos que las guerras son el motor del capitalismo y se profundiza si observamos cómo los señores de la guerra libran también sus propias luchas intestinas para conservar el poder dentro de fronteras estatales. La impostura se muestra clara si miramos México…  La paz que prometen desde ahí resulta también impostora, pues nunca la hemos visto.

Y aun así, frente al engaño, solo nos queda lo que el Tratado de los tres impostores nos recuerda: nuestra capacidad de razón, el pensamiento crítico, la libertad de conciencia, lo humano que queda en nosotrxs, el abrigo de lo colectivo y una sed desmedida por la justicia. El arte de pensar libremente en las peores condiciones de dominación.

Aunque el anarquismo como teoría, práctica y movimiento social es resultado de la época propiamente moderna, la crítica al poder y la defensa de la libertad como condición irrenunciable para personas y pueblos ha sido parte de la humanidad desde su comienzo1. Para nosotros, la anarquía –dice Colin Ward– es “como una semilla bajo la nieve, enterrada bajo el peso del Estado y su burocracia, el capitalismo y su derroche, los privilegios y las injusticias, el nacionalismo y sus lealtades suicidas, las diferencias religiosas y su separatismo supersticioso”6.

En ese sentido, es de enorme interés para los anarquismos entender las diferentes expresiones de lucha individual y colectiva contra la autoridad que se han ensayado con el paso del tiempo. Este panfleto radical libertino recordará a sus lectores una práctica anarquista clásica: la acción directa, subrepticia y comunitaria, en condiciones límite de opresión, como lo fue la época de las monarquías absolutas europeas, sus colonias y la Inquisición.

En la próxima entrega haré un breve repaso histórico sobre los orígenes del Tratado, su etapa mítica y su etapa real. Resulta alucinante como la simple existencia de una idea puede hacer tambalear a los impostores.

Referencias

[*] Anónimo (2006). Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesucristo, Mahoma). Trad. García del Campo, J. P. y Carmen Martínez, J. Tierradenadie Ediciones.

[*] Anónimo. (2007). Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesús Cristo y Mahoma). Trad. Diego Tatián. El Cuenco de Plata.

[1] Nettlau, Max. (1935). La anarquía a través de los tiempos. Biblioteca Anarquista / Antorcha.net

[2] Tatián, Diego. (2007). Prólogo. En Anónimo. Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesús Cristo y Mahoma). La vida y el espíritu de Benoît de Spinosa (p.9-21). El Cuenco de Plata.

[3] De la Cerra Pérez, Jorge. (2023). La transmisión de ideas panteístas desde los eruditos libertinos barrocos a la ilustración radical. El caso del tratado de los tres impostores. En Barroso Romero, R. A.; Castillo Lozano, J. A.; García García, E. M.; González Blasco, L.; Solera Alfonso, D. (editores). La diversidad de experiencias en las religiones. Ritos, texto y pensamiento. Teseo Press.

[4] García del Campo, Juan Pedro. (2006). Introducción. El tratado de los teres impostores: un panfleto libertino contra el integrismo. En Anónimo. Tratado de los tres impostores (Moisés, Jesucristo, Mahoma). Tierradenadie Ediciones.

[5] Maciá Ortuño, Mariana (2024). Mahoma, Moisés y Jesús: la teoría de los tres impostores en el Tratado sobre herejía de Iacobus Egidii. eHumanista/VITRA 25, pp. 179-191.

[6] Ward, Colin. (2013). Anarquía en acción. La práctica de la libertad. Enclave de Libros.


Foto de portada: Tomada de RTVE.es


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