En apenas un mes, la colonia Cañada del Real en Las Joyas, dentro del municipio de León, Guanajuato en México, registró 4 asesinatos, un cuerpo desembrado arrojado en vía pública y balaceras prácticamente todos los días. En las últimas semanas, se han cancelado clases en secundarias de la zona como respuesta a narcomensajes digitales que se comparten en grupos masivos de Las Joyas bajo perfiles anónimos. En estos narcomensajes se amenaza de muerte a «sicarios» de 13 y 14 años.
Todo ello, frente a las narices de la recién estrenada Base Topográfica de la Guardia Nacional de Las Joyas, una base de inteligencia, que se ubica a 2 km de distancia de esta comunidad, y después de dos años de presencia militar permanente mediante retenes y patrullaje.
Para poner en perspectiva, Cañada del Real es un conjunto condominal de 83 torres con 20 departamentos cada una. Estamos hablando de 1660 departamentos habitados por una población estimada de 5 mil personas. Este número de asesinatos supera por mucho la tasa de homicidios a nivel nacional.
La colonia la construyó en 2007 la empresa Grupo Floper, del consentido empresario Óscar Flores. Pese a ser un desarrollo inmobiliario privado, obtuvo una jugosa inversión de parte del Instituto Estatal de Vivienda. Floper edificó, simuló un proyecto social de organización vecinal y cuando terminó de vender, huyó, dejando a su suerte a un grupo reducido de vecinos a cargo del conjunto condominal más grande del estado de Guanajuato, según palabras de funcionarios del IMUVI.
Durante años el Estado, es decir, el municipio, se ha lavado las manos para gestionar los servicios y necesidades de las personas de esta colonia, alegando que la ley dice que en un conjunto condominal sus residentes se hacen cargo por su cuenta. Hoy lo único que hace el municipio es entregar apoyos escasos para celebrar efemérides o emplear temporalmente con salarios irrisorios por medio de la Dirección General de Desarrollo Social y el mismo Instituto de Vivienda.
Después de incontables acercamientos a las autoridades, mesas de trabajo, gestiones, telefonazos y conflictos, puedo decir que no tienen ni idea de qué hacer, no tienen la preparación y tampoco tienen el interés de hacer nada.
Escribo esto porque es urgente insistir que la violencia en León está colapsando las periferias urbanas y asfixiando las vidas que ahí habitan. Parece una obviedad, pero no lo es para los políticos en turno y sus asesores, quienes siguen negando la realidad que viven miles y miles de personas. Hoy la vida en Cañada del Real es imposible. En lo que va del año, Las Joyas ha sido el territorio más violento en la ciudad según la misma SSPL, y Cañada, la colonia más violenta al interior de Las Joyas.
Las niñas y los niños no pueden vivir en paz ni dignamente, las familias viven prácticamente confinadas en sus hogares y los adolescentes se encuentran en un riesgo permanente, ya sea por el reclutamiento del narco o el hostigamiento militar y policiaco. Mujeres jóvenes y adolescentes de la comunidad son igualmente acosadas cotidianamente por elementos de la GN; hay testigos oculares de agresiones sexuales de parte de elementos de la Guardia y líderes comunitarios han sido ya brutalmente agredidos durante los patrullajes de efectivos. También hay testigos de colusión de las corporaciones policiacas con los grupos criminales.
La alcaldesa no es ajena a esta situación. El 29 de abril, mismo día que amanecía un cuerpo desmembrado colocado sobre un diablito de carga, ese día Alejandra Gutiérrez se paseaba en su desfile de demagogia para inaugurar un parque a 200 metros. La gente no puede salir de su colonia ni hacer su vida normal, pero su majestad arribó con bombo y platillo y un buen operativo de seguridad. ¿Alguna palabra sobre la violencia? Nada, por supuesto. Solo les interesan los votos y seguir manipulando a la gente ofreciendo migajas como política social.
No, la inseguridad no es la misma en todos lados. En nuestra misma ciudad hay territorios controlados por el narco porque las corporaciones policiacas de los tres niveles de gobierno lo permiten y lo estimulan. Los funcionarios de alto nivel saben que esto ocurre, noche y día y su silencio es tan profundo que se vuelve ensordecedor. Si no me creen, vayan a Cañada.
Siempre se ha sabido que Las Joyas es un territorio jugoso para el panismo. Solo aquí habitan más de 125 mil personas. (Ofrezco esta cifra con conciencia de que el IMPLAN ha decidido manipularla reduciendo el número de pobres año con año, guetificando la pobreza a su conveniencia dentro del concepto “polígono de desarrollo”). En tiempos de elecciones, el partido en el poder opera toda la maquinaria electorera y clientelar disponible, comprando votos, fabricando liderazgos y dividiendo a la gente. Pero en periodos no electorales, mantiene su control por medio de la Dirección de Desarrollo Social a través de los comités de colonos.
A la violencia criminal y estructural, se le agrega la violencia política deliberada de los políticos locales, que violan derechos humanos como la participación libre, informada y voluntaria de la gente. Por medio de la descentralización delegacional, el panismo leonés del grupo de Alejandra Gutiérrez asegura la extensión de su influencia en los liderazgos que ya ha cooptado por medio de condicionamientos y miedo. No reconozco programa de gobierno que esté surtiendo algún efecto en la mejora de la vida comunitaria, sino al contrario: se está agravando la descomposición social.
Todavía hace unos meses se podía circular por los pasillos de Cañada del Real, subir a las torres, trabajar de día o de noche. Celebrar asambleas, realizar faenas, participar en proyectos educativos, proyectar películas, jugar. Hoy esto es imposible, pues hay toque de queda permanente. Las organizaciones de la sociedad civil que trabajamos en la colonia hemos tenido que salir del territorio porque, paradójicamente, pese a que existe presencia militar permanente, la violencia hoy es incontenible. Necesitamos vigilancia humanitaria de parte de organizaciones locales, investigación académica, denuncia popular y, sobre todo, acción inmediata del Estado. Se necesita ya.

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