Retazo 1

Han sido unas semanas intensísimas de trabajo comunitario. Mi posibilidad de hacer tiempo para la reflexión meramente teórica sobre el asunto ha sido muy poca, pero mi práctica no ha sido acción dislocada de mi pensamiento sobre ella. En la intervención consciente sobre el mundo se funden acción y reflexión. Pero es precisamente en ese accionar crítico que el logos adquiere una forma diferente a la hegemónica que se produce y reproduce desde la academia.

Hoy, por fin, después de un mar de vivencias, pretendo hacerme un espacio para sistematizar mis sentires. Quiero ordenar mi pensamiento considerando los dos conceptos centrales que articularon mi acción/reflexión en los días previos:

Durante varios años estuve al tanto, casi religioso, de lo que acontece en los medios de comunicación y del pulso de la opinión pública a nivel local, nacional y -con menor frecuencia, pero con regularidad- a nivel internacional. Encender la radio de camino al trabajo, revisar Twitter, leer notas de la prensa y monitorear los debates públicos en redes fue, durante varios años, parte de un ritual cotidiano. Esa práctica se reforzó durante mis estudios de posgrado y se potenció en los meses en los que ejercí el periodismo. La docencia lo exige por igual.

Sin embargo, tan pronto como recuperé mi práctica comunitaria, mi energía personal para estar al tanto del mundo exterior a mi ámbito de intervención pedagógica se disuadió. En condiciones «normales» es difícil encontrar el tiempo y la lucidez para mediar entre la vida personal, la laboral y el entorno. Pero no me había sucedido con tal intensidad antes y el único factor que encuentro distinto es, sin lugar a dudas, que todos mis esfuerzos se han centrado en el espacio social en el me he insertado y, concretamente, con las personas con las que interactúo en Las Joyas.

Es como si mi posibilidad de procurar cuidados, antes centrado en un sujeto colectivo llamado sociedad, se hubiesen volcado en un nuevo sujeto llamado comunidad, con sus gentes y sus dinámicas; con sus conflictos y sus dichas. Mi yo de hace un año estaría celebrando el triunfo latinoamericano del primer gobierno de izquierda en Colombia encabezado por Gustavo Petro y el histórico arrivo de Francia Márquez como la primera mujer negra en ocupar la vicepresidencia en aquel país como parte de la fórmula ganadora de las elecciones.

No es que no lo celebre. Es que, al margen de que lo anterior es un triunfo para tod@s quienes habitamos el Sur dentro del Sur, mi mirada esta confinada a la transformación del territorio sobre…

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This work © 2023 by Alonso Merino Lubetzky is licensed under CC BY-NC-ND 4.0 

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