En Guanajuato la Red de Apoyo al Concejo Indígena de Gobierno (CIG) se ha planteado distintas acciones para recabar el apoyo ciudadano (firmas) que el CIG y María de Jesús Patricio Martínez necesitan para obtener el registro de la candidatura independiente. El día de ayer, domingo 26 de noviembre, hubo una acción dislocada por parte de todas las redes locales en el estado, en la que se propusieron salir a las calles con mesas informativas para difundir la propuesta del Congreso Nacional Indígena (CNI) y para la obtención de firmas. León, Celaya, Comonfort, Acámbaro, San José Iturbide, San Miguel de Allende, Irapuato y Abasolo participaron en la ocupación sincronizada de los espacios públicos en Guanajuato.
Además, la red de apoyo en León se propone las siguientes mesas permanentes de 5:00-8:00 pm donde todas las personas simpatizantes podrán dar su firma y obtener la información necesaria para conocer la palabra del CIG:
- Lunes en el Templo Expiatorio
- Miércoles en la Calzada de los Héroes
- Jueves en el Templo Expiatorio
- Sábado en la Calzada de los Héroes y en la Plaza Principal
- Domingo en la Plaza Principal
El 3 de diciembre, también en León, se celebrará un “espacio comunitario [exclusivo] de mujeres para conversar y reflexionar la propuesta del CNI y Marichuy como vocera” en relación con el “papel de las mujeres en Guanajuato” [1]. El próximo viernes 8 de diciembre a las 14:00 hrs el CIG y su vocera visitarán la Misión de Chichimecas, San Luis de la Paz, Guanajuato, “para escuchar a través de ella la palabra de abajo y a la izquierda de nuestro país” [2]. Para todo ello queda convocada la sociedad civil organizada y no organizada.
El contexto del surgimiento de la propuesta del CNI
A lo largo de su historia, el país que conocemos como México, se ha construido con base en la segregación, la discriminación y la negación de los pueblos originarios. Hoy es día que los pueblos indígenas de nuestros territorios aún no están representados en el marco de la nación mexicana –una nación que se edificó a partir de la falsa idea de la superioridad de una pretendida raza mestiza (cósmica) que integraba, como resultado de una especie de alquimia racial, las herencias biológicas y culturales de europeos, indígenas, asiáticos y africanos.
Quinientos años después de la llegada de los europeos a nuestro territorio, poco más de doscientos años de nuestra independencia del Viejo Mundo, alrededor de cien de una revolución en principio popular y veintitrés de un levantamiento que puso en el mapa las opresiones y la guerra de la que son objeto, los pueblos originarios, junto al resto de la diversidad étnica existente en México, no están reconocidos íntegramente como sujetos individuales y colectivos, y, por lo tanto, como seres humanos plenos, dignos y autónomos.
Durante todo este tiempo no han hecho más que resistir frente a múltiples y renovadas formas de explotación, tanto en lo que se refiere a sus culturas, como en cuanto a los territorios que habitan y a los recursos naturales que les han brindado sus medios de vida. Los espejos que el Congreso Nacional Indígena documenta son muestra de ello en tiempos recientes [3]. En complicidad con el Estado mexicano, grandes capitales nacionales e internacionales acechan sus comunidades, desplazándolos, asesinándolos y poniendo en riesgo su permanencia en el mundo. Es así que, ante el olvido y omisión del gobierno, y frente a la guerra que el capital les ha declarado, desde hace más de veinte años han decidido organizarse para defender lo que consideran suyo.
Hoy los pueblos acobijados por el Congreso Nacional Indígena nos invitan a organizarnos como ellas y ellos lo han hecho para resolver los problemas que por mucho tiempo han enfrentado: violencia en sus muchas caras, pobreza, hambre, desplazamientos forzados, despojo, enfermedades, discriminación, desempleo, falta de acceso a servicios como atención médica y educación. Reconociendo que esta omisión y olvido del aparato político, y esta guerra del capital, no es sólo contra ellos, ellas, sino que aqueja a todos los pueblos del campo y la ciudad, a todos aquellos quienes por razones de clase, género, sexo, origen étnico y cultura no tienen la posibilidad de decidir sobre cómo desean vivir, el CNI hace un llamado a la sociedad en general.
La propuesta de conformar un Concejo Indígena de Gobierno, con la representación de María de Jesús Patricio Martínez ante el resto de las fuerzas políticas y la sociedad, responde a una larga trayectoria de construcción de autonomías, de lucha y de resistencia; años de reflexión, diálogo y análisis; mucho tiempo de ver y sentir el desastre en el que habitamos. No es una ocurrencia, sino una necesidad y una urgencia que ha venido preparándose casi en el anonimato para las mayorías.
Su llamado es a la organización y al trabajo colectivo como estrategia para poner orden en nuestras comunidades, para encontrarnos y para reconstruir el país desde abajo, en el ejercicio pleno de la participación de todas y todos; en la práctica de una democracia desconocida para los altos mandos de nuestro país. Su propuesta no es llegar al poder (un poder corrupto y corrompido por los partidos políticos y los autoerigidos representantes del pueblo) y decidir sobre lo que nos conviene como sociedad o no, sino visibilizar los dolores, las rabias, el despojo de recursos y el crimen que nos azota en todas nuestras geografías. Pero sobre todo, propone alcanzar soluciones en el andar mismo y en el hacer el mundo otro que queremos.
¿Y el epicentro de concreto qué?
Para los sectores urbanos puede ser difícil constatar el despojo, pues somos nacidos en él. Estamos, por decirlo de alguna forma, aclimatados. Nos es normal la fragmentación del espacio en guetos, en zonas de vida y zonas de muerte. Nos parece razonable que las ciudades se planeen para los autos y no para las personas. Normalizamos la contaminación, la violencia generalizada y la aparente libertad de tránsito que nos permite el trazo urbano. Damos por sentado que la política es un asunto que le compete a las burocracias y cabildos, y no a las decisiones de una comunidad. Aceptamos la gentrificación y la folklorización de los barrios y de las identidades en aras del progreso.
Admitimos que las universidades formen trabajadores de bajo costo para las industrias (materiales y culturales) y que se construyan campos de refugiados que se venden como viviendas accesibles para las manos obreras, para los desprovistos de futuro, relegados del sueño modernizador; donde mujeres son asesinadas a diario y nadie ve cuando todos callan; donde niñas, niños, jóvenes, son privados de un proyecto que les dé algo de aliento. Hemos ignorado que las decisiones que afectan a millones son tomadas por consejos dentro de muchas de las instituciones, conformados por empresarios y políticos que rara vez pueden diferenciarse unos de otros.
Las urbes, que son epicentros de la crisis capitalista, son culpables también del despojo de las zonas rurales. Los megaproyectos que se instalan en los territorios campesinos e indígenas de México (como sucede también en prácticamente toda Latinoamérica y en los países del sur global), buscan satisfacer la demanda de crecimiento y acumulación de las ciudades a nivel nacional e internacional. Guanajuato, que forma parte del llamado Diamante de México, es un estado que nutre y sustenta su crecimiento poblacional e infraestructural devastando territorios, afectando comunidades y concentrando el dinero en pocas manos.
Los urbanos portamos en la frente un compromiso ético de gran envergadura que está en deuda con los territorios campesindios –como dirían, entre otros, Luciano Concheiro y Héctor Robles Berlanga [4]–, pero también con los propios territorios que habitamos. Un compromiso que nos obliga a poner límites al crecimiento exponencial y devastador de las ciudades que día a día mantenemos con vida.
Foto de portada: Visita del CNI-CIG a la Misión de Chichimecas, San Luis de la Paz, Gto.
Referencias
[1] Mujeres contra las violencias machistas en León, Gto. “Las Mujeres en Guanajuato y la propuesta del CNI-EZLN” [evento de Facebook]. Tomado de: https://www.facebook.com/events/202038347007900/
[2] Red de Apoyo al CIG en Guanajuato. “Marichuy en Misión de Chichimecas” [evento de Facebook]. Tomado de: https://www.facebook.com/events/518288645198091/
[3] CNI. Espejos. Tomado de: http://www.congresonacionalindigena.org/espejos/
[4] Concheiro, L. y Robles, H. (2014).“Tierra, territorio y poder a cien años de la reforma agraria en México: lucha y resistencia campesindia frente al capital”. En Almeyra, G., Concheiro, L., Mendes Pereira, J. M., & Porto-Gonçalves, C. W. (coord). Capitalismo : Tierra y poder en América Latina (1982-2012) Vol. III. México DF: UAM-CLACSO.

Deja un comentario